¿Pastillas para jugar más y mejor? Sí. Al leerlo muchos habréis fruncido el ceño y pensado un “¿hasta dónde vamos a llegar?, pero el mercado que representamos los jugadores es tan grande y son tantos los fabricantes y distribuidores buscando nuevas vías de negocio que cada vez nos extraña menos encontrar productos “gamer” que llegan a rozar el absurdo. El mercado está saturado de hardware y periféricos que apelan a nuestro lado más “Pro” para despertar nuestro interés y los distribuidores buscan otros productos diferenciadores que van desde guantes de neopreno para sujetar el ratón a periféricos soldados en oro en pos de una supuesta reducción de latencia. Sin duda cada producto, por extremo que sea, encontrará su pequeña parcela de mercado y nosotros seguiremos en nuestra posición de analizarlos lo más objetivamente posible. Sin embargo ahora nos encontramos con unos productos que se apartan de la actual tendencia y se internan en un terreno tan inexplorado como arriesgado. Y decimos arriesgado porque basta nombrar la terna adolescentes/pastillas/videojuegos para que los autoproclamados “medios serios” encuentren una buena beta que explotar con las dosis de amarillismo, alarmismo y gran desconocimiento del medio que ya han demostrado en incontables ocasiones. Basta recordar la polémica creada con el Diazepan de Metal Gear 2 … y eso que entonces era sólo Solid Snake el que consumía virtualmente las pastillas. Por nuestra parte intentaremos ser lo más objetivos posible y establecer la base de conocimiento necesario para afrontar correctamente la llegada de estos nuevos productos. Ante todo huiremos del sensacionalismo de algunos titulares que ya hemos visto del tipo “Viagra para jugadores” o el “doping gamer” que es exactamente el enfoque que queremos combatir. |